No cuestionamos los contenidos que los diseños curriculares proponen para la Educación General Básica, por el contrario, nuestro trabajo consiste en reflexionar acerca de ellos y apropiarlos de manera creativa. Para ello, nuestra metodología se basa en la premisa de "aprender a aprender" y "aprender a des-aprender" las viejas estructuras y modelos rutinarios en la apropiación de contenidos.
¿Cómo hacer para que el acto de conocer resulte una actividad placentera? Partiendo de este interrogante, desarrollamos un proyecto educativo distinto del tradicional, donde el énfasis no está puesto en la transmisión de información sino en la relación que el niño establece con el conocimiento, desde una perspectiva que le permita mirar el mundo, empezar a pensarlo y aceptar el cambio de ideas mediante la confrontación con nuevos conceptos.
No cuestionamos los contenidos que los diseños curriculares proponen para la Educación General Básica, por el contrario, nuestro trabajo consiste en reflexionar acerca de ellos y apropiarlos de manera creativa. Para ello, nuestra metodología se basa en la premisa de "aprender a aprender" y "aprender a des-aprender" las viejas estructuras y modelos rutinarios en la apropiación de contenidos.
Principios Teóricos
Reconociendo los postulados teóricos de reconocidos pedagogos italianos como Loris Malaguzzi, Gianni Rodari y Francesco Tonucci, asumimos el compromiso de educar para que los niños puedan elegir y construir en cada actividad, adquieran nuevos conocimientos como consumidores críticos y se transformen en activos creadores de cultura. Nuestro Proyecto Educativo toma al conocimiento como parte de un proceso grupal que se alimenta de las hipótesis, las teorías, y de los conflictos que surgen en los grupos, entre niños y adultos, avanzando y co-construyendo los saberes y las identidades.
La importancia del acompañamiento pedagógico personalizado permite que el educador (sustentado por las teorías de Lev Vigotsky, Jerome Bruner, David Ausubel) actúe en el grupo y al mismo tiempo, colabore en la construcción de la Autonomía del niño. Cuando los chicos adquieren competencias por sí mismos conocen sus logros y desafíos y aprenden a cooperar y a pedir ayuda en situaciones de aprendizaje.
Educación por el arte
Una Educación por el Arte implica la conjunción de todas las áreas curriculares tradicionales desde una nueva perspectiva creativa que permita al niño conocerse a sí mismo, desarrollando el hábito de la creación y de la imaginación. Supone además la existencia de un ambiente que permita que los chicos exploren los espacios, manteniéndose activos frente a ellos y siendo capaces de elegir entre una amplia variedad de estímulos para observar, manipular y proyectar. En síntesis, los procesos y productos emergen del propio aprendizaje y el arte es el medio por el cual se alcanzan.
El respeto por la individualidad
En FaBe respetamos las características propias de la personalidad del niño, su bagaje socio-cultural y sus demandas intelectuales y afectivas, respetando así las diferencias entre los individuos en sus maneras de percibir el mundo y expresar sus ideas. Nuestro proyecto educativo sitúa al niño en el centro del proceso educacional, con el acompañamiento de docentes especializados en la búsqueda de motivación necesaria y la dinámica de trabajo adecuada para que cada niño sea guiado hacia un aprendizaje cada vez más autónomo. La educación personalizada precisa de docentes capacitados para atender las características peculiares de cada estudiante, con sus límites, metas y desafíos. Por ello, en FaBe realizamos una estricta selección de nuestros docentes y los capacitamos para que sean capaces de ampliar sus miradas, valorar lo imprevisto y aceptar nuevas alternativas en la comunicación diaria con los niños.
Además, consideramos de vital importancia que todas las actividades se realicen en un clima de confianza y diálogo que permita consensuar los valores y las acciones a desarrollar, tanto como los conflictos, en un intercambio que fomente la participación del equipo directivo, el cuerpo docente, los niños, sus padres y toda la comunidad. Por eso, en las aulas de FaBe, los niños pueden seguir siendo niños, replicando las actividades que espontáneamente organizan con amigos, hermanos y padres para ocupar el tiempo no escolar. Se los incentiva para que reproduzcan aquellos momentos donde, en busca de una mayor diversión, potencian su capacidad imaginativa, inventando mundos con los objetos más inverosímiles, poniéndole vida a sus inventos, comentando, discutiendo, jugando.
Fieles a su esencia, aprenden sin abandonar su estilo de vida, no se convierten en alumnos que aprenden, son niños que aprenden y por eso el proceso de aprendizaje no excluye la capacidad de juego.